Acompañar

De qué va eso de “acompañar”? Muchas personas me preguntan esto cuando les digo que acompaño a personas en sus procesos vitales de crecimiento, cambio y transformación.

Siempre enmarco el acompañamiento en esa delicada línea que hay entre el “ayudar” y el “caminar al lado de…”. No siempre es fácil saber diferenciarlos y es por eso, que cuando encontré el texto del escritor Alan D. Wolfet, me sentí maravillada y agradecida de que alguien que se dedica exactamente a eso, hubiese puesto en palabras tan hermosas como ciertas, de qué va eso de “acompañar”.


 

ACOMPAÑAR

  • Acompañar se trata de estar presente para el dolor de otra persona; no de hacer que su dolor desaparezca.
  • Acompañar se trata de ir al desierto del alma con otro ser humano; no de creer que somos responsables de encontrar la salida.
  • Acompañar se trata de honrar el espíritu; no de enfocarse en el intelecto.
  • Acompañar se trata de escuchar con el corazón; no de analizar con la cabeza.
  • Acompañar es dar testimonio de las luchas de otros; no de juzgar o dirigir esas luchas.
  • Acompañar se trata de caminar al lado; no de conducir o ser conducido.
  • Acompañar se trata de descubrir los dones del silencio sagrado; no significa llenar con palabras cada momento.
  • Acompañar al que sufre se trata de quedarse quieto y en silencio; no de querer moverse frenéticamente hacia adelante.
  • Acompañar se trata de respetar el desorden y la confusión; no de imponer orden y lógica.
  • Acompañar se trata de aprender de otros; no de enseñarles.
  • Acompañar se trata de tener una actitud de curiosidad y no de expertos.

Alan D. Wolfet.

 


Eso es lo que hago cuando acompaño a alguien. No tengo soluciones, ni fórmulas, ni respuestas. No enseño, no soy maestra de nada, no tengo idea de lo que sucederá en el proceso, y tampoco estoy al cargo de garantizar ninguna “mejoría” en aquellos que se sienten inclinados a solicitarme que les apoye. Pero sí doy fe de algo;

“En cada encuentro, se produce desde mi Ser una entrega total, libre de juicio, en favor del Amor. Cada sesión abre un espacio donde descansar y recordar la sabiduría que nos vive y nos sostiene. Y es desde ese lugar, que los milagros ocurren”

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